
Parece mentira pero la historia se empeña, obstina en ser cíclica, en 1889 se libro la guerra entre los Boers y los Ingleses (cuando no los filibusteros metidos en conflictos en la otra punta del mundo) el saldo de esa contienda fue la triste invención de los primeros Campos de concentración. Parece que a los Boers no les pareció mala la idea porque durante años usaron el mismo formato con la población negra de Sudáfrica pero lo llamaron Aparheid (Separación) y hoy a 16 años de la asunción de Mandela, cuando creíamos que los campos de concentración en Sudáfrica eran producto de la ficción y de películas como Sector 9 del director Neill Blomkamp nos encontramos con que la delegación Argentina siguiendo la hermosa tradición de estas tierras ha decidido convertir el centro de alto rendimiento de la Universidad de Pretoria en un Bunker o quizás como le gustaba decir a los alemanes un Stalag ya que al igual que estos estaban lejos de ser un campo de concentración ya que eran solo para oficiales y suboficiales presos. Y es que el Diego y su ballet han identificado un enemigo común, porque ya se sabe eso que dicen hay que mantener al grupo unido, al grupo fuerte, enfocados en un mismo objetivo ¿Y eso como se logra? Bien nos lo dice Chomsky en su teoría sobre los medios de comunicación y su alcance cuando habla del 5to filtro ´´…la demonización de los enemigos es útil, incluso esencial, en la justificación de maniobras estratégicas geopolíticas y en la defensa de los intereses corporativos en todo el mundo…´´ en criollo básico: ´´muchachos estemos unidos que los de afuera nos quieren voltear´´ ¿Cómo creo ese temor? ¿Cómo alimento la demonización? Bueno básicamente me aíslo en un lugar restringido, me rodeo de lona verde para que nadie pueda ver lo que hacemos, limito el acceso a la información mediante conferencias programadas y espaciadas, filtro noticias insulsas y casi estúpidas para alimentar el hambre de información (de que otra manera entender tonterías como el bidet calefaccionado) y por ultimo me rodeo de Matarifes, violentos y mercenarios pagos (léase barra bravas) que son incondicionales del cuerpo técnico mas no de la selección. De esa manera enturbio el ambiente, desvío el foco de atención y de la crítica y obtengo, que en el ambiente enrarecido que yo cree prevalezcan mis reglas y no otras. El cuerpo técnico y los dirigentes son parte de este juego, de esta táctica ¿Los jugadores? Quiero pensar que poco saben y poco entienden sino que como siempre son usados. Mientras en Pretoria todos hacen guardia a la espera de que un osado decida fugarse al más puro estilo de Escape a la Victoria.